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entrevista

Gunter Pauli: “Hay que hacerlo bien, no menos mal”

Ejemplos sorprendentes que abren los ojos a una economía más humana

Ejemplos sorprendentes que abren los ojos a una economía más humana

El creador de la idea de la Economía Azul, que propone imitar los procesos de la naturaleza, es un economista de acción. A través de su laboratorio de ideas, Zero Emissions Research and Initiatives (ZERI), Gunter Pauli y sus colaboradores generan “proyectos que se pueden empezar ya”.

La idea es que cada familia pueda utilizar sin coste todos los pañales que necesite. Solo deberá acudir a recogerlos semanalmente a un punto de distribución, donde dejará pañales usados y residuos orgánicos domésticos. Allí se producirá terra preta, suelo agrícola de gran fertilidad. Y se utilizará para plantar frutales, cuya producción y valor cerrará el ciclo económico y ecológico.

Este proyecto, en fase piloto, es una de las iniciativas que promueve Zero Emissions Research and Initiatives (ZERI), la red global de investigadores fundada por Gunter Pauli. “Soy de la primera generación después de los hippies, que rechazaron el sistema, pero nosotros nos enfocamos más a hacer cosas”, explica. Parece un hecho irrefutable, ante este emprendedor en serie que habla siete idiomas y ha vivido en cuatro continentes.

El doctor en Economía tampoco tiene reparos para reconocer que no es fácil innovar por un mundo mejor, tras liderar una experiencia empresarial con productos de higiene biodegradable que no logró el cambio que él ambicionaba en este sector. Pero no tiró la toalla. En 1994 fundó en Tokio, con el apoyo de la Universidad de Naciones Unidas, el centro ZERI, orientado a rediseñar la producción y el consumo tomando a la naturaleza como modelo, según también divulga en su libro La Economía Azul.

La Economía AzulLa Economía Azul

La Economía Azul: 10 años – 100 innovaciones – 100 millones de empleos (2010) propone, a partir de ejemplos, pasar de un sistema basado en recursos escasos y con un alto coste en energía al uso de recursos disponibles localmente, con modos de producción inspirados en los de los ecosistemas.

Pauli se expresa con contundencia: “No quiero saber de una economía para hacerlo menos mal, donde consumimos un poco menos. Tenemos que cambiar la forma de hacer negocios, porque con la actual todo lo bueno para las personas y el medio ambiente es costoso. ¡Qué economía es esa! No intentemos hacerlo menos mal, sino hacerlo bien”.

“Soy de la primera generación después de los hippies, que rechazaron el sistema, pero nosotros nos enfocamos más a hacer cosas”

Hechos como que “el consumo energético del empaquetado cueste más que el del material” motivan esta crítica al modelo económico. “Intercambiamos mundialmente toda la mantequilla, el azúcar, los huevos y el aceite de palma con los que hacemos galletas. Y, después, volvemos a intercambiar en el mundo entero las galletas. Es un absurdo, pero es lo que ocurre, reforzado por las compras por internet. Y vamos a darnos cuenta de que, a través de ello, llegaremos a una crisis profunda”, afirma.

Cambios en marcha

La clave del cambio por una economía con más sentido es “una alianza entre el consumidor y el productor con algunos cambios técnicos”, considera Pauli. Lo ejemplifica con una innovación en el ámbito del café: “El campesino de Costa Rica, Nicaragua u Honduras vende café verde. La gran mayoría de la gente compra café tostado y la tuesta está controlada por unas pocas grandes empresas. Por ello, desde ZERI decidimos apoyar a un grupo de emprendedores en Alemania que desarrollaron una máquina que tuesta, muele y hace espresso, todo en uno. Gracias a ella se pueden comprar directamente del campesino los granos verdes del café y, sin mayor dificultad, pagar cuatro veces más a ese campesino”.

Si esto es así, ¿por qué no cambian las cosas más deprisa? Para Pauli, simplemente “porque hay intereses, si eres el líder de un mercado no quieres cambiar tu modelo de negocio”.

Sí que ve avances claros al preguntarle por un aspecto en el que también ha centrado su faceta de divulgador: el upcycling o supra-reciclaje. Esta práctica se basa en aprovechar materiales reciclables para crear productos con mayor valor que el del material original. Ampliando el ejemplo del café, para producirlo se utiliza solo el 0,2% de la biomasa cosechada por el agricultor, pero el residuo del fruto también se puede utilizar para cultivar hongos o incluso como componente para absorber olores corporales, producto con una rentabilidad especialmente significativa.

Pauli también destaca el creciente uso, a partir del reciclaje de botellas, de espumas de vidrio como valioso material de aislamiento en construcción.

Gunter Pauli

Gunter Pauli (Amberes, Bélgica, 1956), a quién se han referido como “el Steve Jobs de la sostenibilidad”, es doctor en Economía, emprendedor y autor de títulos de literatura infantil como Jabón de naranjas o El hongo sabiondo.

Pauli defiende que para hacer del mundo un lugar mejor, además de poner en práctica innovaciones sostenibles, “si no inspiramos a la gente joven de hoy, no vamos a ningún lado”. Para el belga, “muchos jóvenes se encuentran encerrados en el mundo de los likes y de los tuits y su realidad se traduce solo en eso”.

“Siempre vamos a vivir transformaciones tecnológicas que no controlamos, porque hay mucha iniciativa y creatividad. Lo importante es que mantengamos la ética”, sostiene.

“Por ejemplo, con toda la movilidad moderna que hemos inventado, ¿qué hemos hecho para los ciegos? Que intente un invidente pasar por el metro de París… le deseo suerte. No cuidamos que todos los miembros de la sociedad tengan una oportunidad de desarrollar su vida. Por eso pienso, ¿cuáles son las tecnologías que, con ética y un sentido del bien común, necesitamos?”, plantea.

“Necesitamos no solo transformar el sistema de producción y consumo, sino también el de financiación. Debe haber dinero disponible para iniciativas que tengan no únicamente un plan de negocio, sino un compromiso de transformación al servicio del planeta”.

Texto: XAVIER HERVÁS VIGUERAS Foto: GUNTER PAULI, por GIAMPAOLO RICO

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Alejandro Hace 1 mes

Con menos mal sería seguir igual!!

Patricia Hace 1 mes

Me parece bien, porque si solo lo hacemos menos mal, igualmente algo está mal.
La forma de producir y comercializar tiene que ser sustentable.

Roy Standen Levis Hace 1 mes

Optar por lo menos malo terminamos por tolerar el abuso y la corrupción en los mercados.