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entrevista

Hora de pasar del homo economicus al homo donator

Una conversación con el sociólogo Frank Adloff sobre su libro "La política del dar"

Una conversación con el sociólogo Frank Adloff sobre su libro "La política del dar"

Dar, no tomar, es el rasgo más característico de los seres humanos, escribe el sociólogo alemán Frank Adloff en su nuevo libro La política del dar. La obra contrapone la imagen del ser humano como homo economicus a la de un homo donator.

En la economía predominante, el ser humano sería un homo economicus que toma decisiones única y exclusivamente en base a consideraciones de coste/beneficio. El utilitarismo ha dominado la literatura de los economistas neoclásicos, hasta penetrar en la cultura cotidiana y la forma de pensar de las personas. Un ejemplo sería como el presidente de los Estados Unidos entiende el mundo en base a “tratos”.

Según el movimiento convivialista o de la buena convivencia, que apareció en Francia, solo se puede lograr una sociedad cohesionada y con desigualdades limitadas a través de un nuevo paradigma: el de dar. Hablamos con Frank Adloff, sociólogo de Hamburgo que profundiza en esta corriente de pensamiento.

El capítulo introductorio de La política del dar se titula “¿De la doble crisis del capitalismo a la convivencialidad?”. ¿Por qué se encuentra nuestro sistema económico en una doble crisis?

Es doble porque tiene una dimensión social y otra medioambiental. Social, ya que debemos reconocer que el capitalismo no repercute necesariamente en justicia y prosperidad en el mundo. Muy al contrario, nos enfrentamos a los efectos negativos externos en todas partes. En las últimas décadas, podemos observar una distribución extremadamente desigual de los ingresos. Ha sido evidenciado por el influyente estudio llevado a cabo por Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI. Piketty muestra que el capitalismo necesariamente produce desigualdades. En toda la historia, solo ha habido un breve período en el que esto no fue así: durante los 30 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Pero ya hace mucho que esa fase llegó a su fin.

En cuanto a la crisis ecológica, basta mencionar conceptos como cambio climático, agotamiento de recursos o acidificación y sobrepesca en los mares; todos estos problemas ecológicos están relacionados con el capitalismo. No solo vivimos en un antropoceno, como apuntan los geólogos, sino también en un capitaloceno.

Podemos observar cómo las emisiones han aumentado de forma exponencial durante los últimos 200 años y el consumo de recursos ha aumentado en consecuencia, especialmente a partir de 1945. No existe ningún tipo de sostenibilidad. Se intenta hacernos creer que los mercados mantienen todo en equilibrio, que al final nos irá bien a todos. Sin embargo, la crisis social y la ecológica muestran que este no es el caso en absoluto. Con el capitalismo en su forma actual, nada irá bien.

¿Cómo nos hemos convertido en maximizadores del beneficio?

Si entramos en la historia de la teoría económica, podemos distinguir dos puntos de inflexión: El primero, cuando la ciencia económica moderna, la economía neoclásica, se estableció alrededor del año 1900. En aquel momento surgió la imagen del homo economicus, del individuo que busca maximizar el beneficio.

La segunda inflexión la encontramos en los 60. Esta imagen del ser humano, que en un principio solo tenía importancia para los economistas, consigue extenderse y entra en otras ciencias. Por ejemplo, Gary Becker ha intentado demostrar cómo maximizamos los beneficios a la hora de buscar pareja.

Se ha intentado probar que todos los fenómenos pueden ser explicados desde el planteamiento del homo economicus. A partir de allí, este modelo ha entrado en la política y la cultura y ha penetrado en nuestra autopercepción. Apenas disponemos de otro lenguaje para describirnos a nosotros mismos. Nos vemos a nosotros mismos como maximizadores de beneficios, a pesar de que hay muchos indicios que muestran lo contrario.

Ante el homo economicus, propones al homo donator…

Esta idea debería hacer patente que podemos construir nuestra concepción del ser humano de una manera diferente. Podemos afirmar con plena justificación que el hombre es un ser que da. Por el contrario, el homo economicus es un ser que toma. Dar es un motivo intrínseco. Como seres humanos, nos parece valioso abrirnos a los demás, dar algo a los demás. Esto está en nuestra naturaleza. Con esto, no estoy afirmando que no haya egoísmo en el mundo, eso sería absurdo. Pero esta otra tendencia, la de dar, es igual de humana.

¿Qué propone el movimiento convivialista?

Es una corriente que comenzó con un texto, el manifiesto convivialista, que fue publicado en 2013. Detrás de este manifiesto había un grupo que incluía a más de 40 intelectuales y científicos franceses.

El concepto de convivencialidad representa la búsqueda de otras formas exitosas de convivencia. Detrás de él encontramos también la Teoría del Dar de Alain Caillé. Caillé ha estado estudiando a Marcel Mauss y su paradigma del dar desde la década de los 80 del siglo pasado.

Caillé y Mauss buscan romper con la cultura del utilitarismo y desarrollar una visión para una sociedad que deje de basarse en el paradigma del crecimiento. Su objetivo es hacer frente a la doble crisis del capitalismo. Por otra parte, se plantean muchas más preguntas, como pueden ser una posible reforma de la democracia. Los convivialistas intentan unificar diferentes conceptos y desarrollar una visión coherente. Es importante pensar en la economía y en la reforma social como un todo.

El título del manifiesto convivialista va acompañado de la frase “explicación de las interdependencias recíprocas”.

Alude a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y opone a esta el concepto de la interdependencia. Se trata justo de esto: Los hombres son seres que dan, seres que se relacionan. Debido a nuestra creencia en la autonomía, pasamos por alto constantemente que somos dependientes de los servicios y los dones de otras personas y de la naturaleza. Todo se encuentra en un gran contexto relacional.

Se trata de volver a hacer visible esta interrelación y, sobre todo, de aceptarla. Aceptar y reconocer todo lo que recibimos, todo lo que fluye en lo que somos y lo que puede dar uno mismo. Esto hace referencia a la relación entre el ser humano y la naturaleza, a la relación tradicional entre el hombre que trabaja y la mujer que cuida a los niños, a la relación entre el norte global y el sur global, etc. En la actualidad, encontramos muchos procesos asimétricos en estas relaciones: jerarquías y una falta de reconocimiento de las aportaciones de los demás.

Frank Adloff
Teórico de la economía del dar

Adloff es profesor de Sociología en el Departamento de Economía Social de la Universidad de Hamburgo y está especializado en Dinámicas y Regulación de la Economía y la Sociedad. Sus principales áreas de investigación son la teoría social, el dar y la convivencialidad, la sociedad civil, el postcrecimiento y la sostenibilidad.

Traducción del artículo original publicado en Die Farbe des Geldes, revista de Triodos Bank en Alemania.

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DOMINGO RUIZ Hace 2 meses

Pienso que en esa transición el urbanismo debe jugar un papel fundamental. Y me explico. Si buscamos un modelo de vida sostenible y respetuoso con el medio ambiente, nada mejor que fomentar el estilo de vida como era hasta principios del siglo XX. Una parte importantísima de la población vivía diseminada en el medio rural, en pequeños minifundios, con una economía cuasi autárquica y muy colaboracionista con su entorno. Una economía no contaminante, no derrochadora de recursos y 100% sostenible a perpetuidad. Con la tecnología de hoy (electricidad, comunicaciones, saneamientos…) incorporada a este modelo de vida, estoy totalmente convencido que sería un modelo de vida muy demandado por nuestras poblaciones.

PERO PARA ESO HARÍA FALTA UN CAMBIO CONCEPTUAL RADICAL DEL URBANISMO ACTUAL. Un urbanismo que prohíbe cualquier tipo de construcción en suelo rústico. Un urbanismo que- frente al derecho constitucional del derecho de todos los españoles a una vivienda digna- CONDENA a l@s español@s a 30 años de PENA DE HIPOTECA, para pagar al menos 4 veces el valor real de construcción de una “jaulita” en un bloque de pisos deshumanizado donde cada vecino tiene si micromundo. Pero claro este entremado burocrático de recalificaciones, juntas de compensación, cesiones de suelo para uso dotacional, estudios arqueológicos, edificabilidad máxima, proyectos, licencias de obra, certificaciones varias, licencia de primera ocupación, contribución….todo esto lleva a que el coste efectivo de una vivienda que roza lo de digna… le lleve a una familia media a estar media vida trabajando y corriendo para pagarse su casa.

Pero claro este modelo de urbanismo actual, es el que contribuye a sostener el actual capitalismo basado exclusivamente en el crecimiento ininterrumpido.

Para que el homo donator aparezca y se desarrolle lo primero que hay que hacer es bajarle el nivel de necesidades. Y si el techo que es la necesidad básica más cara la abaratamos, antes tendrá sus necesidades básicas cubiertas, y por tanto antes estará en disposición de dar y compartir.

Rafael Hace 2 meses

Interesante, pero lo será para quienes dirigen el mundo?

Eugenia Hace 2 meses

Opino que estamos en un momento en este sistema que hemos corrompido que una de las soluciones es la Unión y el compartir en lugar de el separatismo y egoísmo camino a la destrucción.
La Unión hace la fuerza
Divide y vencerás
Gracias por el ejemplo de esta banca ética in crescendo
Gracuas