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reportaje

¿El dinero da la felicidad?

Estudios y personas que replantean el concepto de riqueza y su conexión con el bienestar

Estudios y personas que replantean el concepto de riqueza y su conexión con el bienestar

Destacamos experiencias de ciudadanos que han experimentado formas de vida no convencionales y claves de trabajos sobre qué tipo de consumo concreto está asociado con una mayor felicidad.

“A pesar de que la renta per cápita real japonesa se ha quintuplicado prácticamente no se ha incrementado la satisfacción media con la vida”, explica el estudio “Con más dinero, ¿se puede comprar más felicidad?”, de IESE, que ve patrones similares en otras economías avanzadas como Estados Unidos.

Tampoco los ganadores de la lotería, encuestados un año después de que la suerte les sonría, expresan un aumento significativo de su bienestar en comparación con el resto de la población. “Si la sociedad se acostumbra o se adapta a niveles de consumo más altos a medida que aumentan los ingresos, no habrá ninguna ganancia en los indicadores de la felicidad observada”, establecen Manel Baucells y Rakesh K. Sarin, autores de este estudio que sintetiza y compara muchos otros llevados a cabo en las últimas décadas en torno a la felicidad y la riqueza.

estudios dinero y felicidad

Conclusiones de diversos trabajos sobre la relación entre el dinero y la felicidad

Lo que entendemos por riqueza varía enormemente, como muestra una campaña de Triodos Bank, en la que se ha preguntado a personas de entornos diferentes cómo la entienden ellos. “La auténtica riqueza no es a qué puedo recurrir, es qué valor puedo crear y proporcionar en mi mundo por el que la gente va a querer recompensarme”, explica el filósofo norteamericano Douglas Rushkoff, para quien “debemos dejar de pensar en cómo extraer valor de otros y pensar en cómo intercambiarlo”, ya que “enriquecerse significa enriquecer también a otros”.

project 333Angaangaq, un anciano de una tribu de Groenlandia, considera que “la verdadera riqueza es el conocimiento”. Descendiente de una época y un medio en el que “no había tiendas” y la vida se basaba en la caza y el intercambio común de bienes y habilidades, señala que “cuanto más comparto mi conocimiento, más rico soy. Y, por supuesto, si soy más rico, puedo dar más. Cuanto más doy, más recibo, en un círculo sin inicio ni fin y al que pertenecemos todos”.

“Para mí, la riqueza es ser capaz de compartir y eso aporta satisfacción”, añade por su parte Isabel Rupschus, ciudadana holandesa que experimentó vivir sin dinero durante un periodo de su vida, explorando otras formas de intercambio. Pone un ejemplo sencillo: “He leído ese libro tres veces, así que, ¿para qué lo necesito todavía?”

Junto a los trabajos que indican que más riqueza económica no es sinónimo de mayor felicidad, otros van, sin embargo, en sentido contrario. “En una sociedad, la gente más rica es más feliz que la gente más pobre”, observa un estudio reciente de ONS, el equivalente británico del Instituto Nacional de Estadística que, al mismo tiempo, considera también que “el bienestar medio de un país no mejora a pesar de haberse producido aumentos sustanciales de la renta per cápita”.

DINERO Y CONCIENCIA
A través de los libros “Dinero y conciencia. ¿A quién sirve mi dinero?” y, más recientemente, de “La economía explicada a los jóvenes”, Joan Antoni Melé, miembro del Consejo Asesor de Triodos Bank, es una de las voces que animan a repensar el uso que damos al dinero. Plantea el ahorro, la inversión y la donación como formas de expresión de las convicciones personales, así como de creación de relaciones sociales con verdadero valor humano.

El debate sigue vivo, también a nivel público. Con entidades globales como la Sustainable Development Solutions Network, asesora de Naciones Unidas, que promueve ir más allá de los indicadores económicos convencionales a través de su informe anual mundial sobre la felicidad, o Eurostat y el INE, que trabajan desde hace años para medir de otro modo el progreso económico y social, con nuevos elementos como la satisfacción global y la felicidad de una población.

Qué prefiere, ¿dinero o tiempo?

Recortar el gasto es una manera de ganar tiempo, que es uno de los grandes tesoros perdidos de la actualidad. ¿Quién duerme 8 horas hoy en día?”, lanza Toni Lodeiro, miembro de Opcions y autor de “Consumir menos, vivir mejor”.

Algo similar se han planteado en la Universidad de British Columbia, en Canadá, implicando a más de 4.600 participantes en seis estudios relacionados. En la disyuntiva entre disponer de más tiempo o más dinero, los interrogados se distribuyeron prácticamente a partes iguales, pero según concluye la directora de los trabajos, Ashley Whillans, “tener más tiempo libre parece más relevante para la felicidad que tener más dinero”. Una elección que no siempre estamos en condiciones de poder realizar, pero que sin duda alienta a reflexionar sobre nuestros estilos de vida.

“Nuestra felicidad depende de nuestras relaciones humanas, el encontrar sentido a lo que hacemos”

Diego Isabel, impulsor de Global Hub for the Common Good

Nuestros padres y madres vivían para trabajar y para ahorrar; hoy en día, vivimos para trabajar y consumir”, comparte Lodeiro, quien apunta cómo las 3V -vivienda, vehículo y vacaciones- han encadenado a muchas personas. “Pero tener una segunda vivienda o irnos de vacaciones muy lejos no nos hace necesariamente más felices que tener más tiempo en nuestra vida cotidiana o trabajar en algo que nos gusta aunque esté peor pagado” sostiene.

Claves del consumo feliz

The MinimalistsUn consumo exacerbado no aumentaría nuestra satisfacción personal sino que incluso contribuiría a deteriorar el ánimo, según muestra un estudio psicológico en la revista Motivation and Emotion, del Knox College, en Estados Unidos. En cambio, unas pautas concretas de consumo sí pueden sumar en nuestra vida cotidiana.

En “Dinero feliz: La ciencia del consumo inteligente“, coescrito por los académicos Elizabeth Dunn y Michael Norton, basándose en la compilación de estudios sobre uso del dinero y felicidad, señalan cinco aspectos clave: sustituir en lo posible el consumo material por el de experiencias, que quedan en el recuerdo en mayor medida; evitar la rutina en la compra, ya que “la abundancia es el enemigo de la apreciación”; invertir dinero en disponer de más tiempo libre para estar con familia y amigos; si es posible, pagar primero y consumir después, evitando la ansiedad de hacerlo al revés; y donar o gastar dinero en los demás.

más allá del PIBSobre este último punto, un amplio trabajo de la escuela de negocios de Harvard con datos de 136 países apoya “una constante psicológica universal: personas de todo el mundo obtienen beneficios emocionales de utilizar sus recursos financieros para ayudar a otros”.

El cruce de datos que efectúa el estudio muestra un resultado positivo en el 90% de los países estudiados y, como apoyo complementario, aporta trabajos de campo propios en Canadá y Uganda, seleccionados por su diversidad cultural y diferente renta per cápita. En estos, se contó con dos grupos diferentes de personas, a los que se proporcionaba una suma de dinero y se les animaba a gastarlo en productos o servicios para ellos mismos o bien para otras personas. Las conclusiones muestran cómo aquellos a los que se indicó que hiciesen un gasto en los demás obtuvieron una mayor satisfacción personal. Además, que la cantidad de dinero empleada no variaba el resultado, ya que se establecieron subgrupos en función del nivel de gasto.

gasto por persona en comercio justoSortear la infelicidad por razón de ingresos es un buen modo de comenzar a ser feliz”, admite Gonzalo Fanjul, investigador y activista contra la pobreza que, por otro lado, no ve “una relación íntima” entre dinero, riqueza y felicidad. Para Fanjul “el dinero es, por encima de todo, seguridad” y, por lo tanto, un elemento necesario, pero en ningún caso una garantía de felicidad.

Diego Isabel, impulsor del Global Hub for the Common Good, un think tank ciudadano que promueve la Economía del Bien Común, complementa esta visión.

“Por desgracia, el mantra del actual sistema, cuanto más dinero tienes más puedes consumir y cuanto más consumes más feliz eres, se sigue repitiendo en los anuncios, las televisiones y hasta el sistema educativo. Debemos construir una narrativa diferente que trasmita que felicidad depende de la cantidad y calidad de nuestras relaciones humanas, el encontrar sentido a lo que hacemos, cualquiera que sea nuestra profesión, y sentir que con nuestro trabajo y nuestra presencia contribuimos a la felicidad de los que nos rodean”.

DINERO CON SENTIDO
El sentido común y también el saber académico coinciden: la forma en que utilizamos nuestro dinero y consumimos influye en nuestra propia satisfacción y en la vida de las demás personas. Con sus servicios y financiación, Triodos Bank facilita poner el dinero al servicio de iniciativas que mejoran la sociedad y cuidan del entorno. Puede ver cómo en la web de la entidad de banca ética.

Texto: Xavier Hervás Vigueras

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ARRENCAR COM AUTÒNOM | Consultor Social Hace 8 meses

[…] partir de l’article del butlletí mensual de TRIODOS BANK, relatiu a diners i felicitat, “Dinero y felicidad”, m’he animat a escriure sobre la meva condició d’autònom i el procés que m’ha portat a […]

Algunas cosas (buenas) que nos enseñó Disney – Nómada de mudanza Hace 3 años

[…] 3 – El dinero no lo es todo. Otro topicazo, exacto. Cuando Jasmín estaba en su precioso palacio con grandes jardines y un tigre de bengala domesticado no era feliz. Ansiaba libertad, experiencias. Otras figuras también hacen apelación a la austeridad y a la humildad en el sentido material como Gepetto, que era feliz con poco, los enanitos de Blancanieves etc. El eterno debate. Siempre ha habido y hay personas que cuando escuchan “el dinero no da la felicidad”, saltan cual guepardo a la caza y responden que ese es el argumento de los que no tienen para consolarse y que ellos serían felices con 2 milloncetes más. Este tema está más que estudiado y las investigaciones afirman que una vez cubiertas las necesidades básicas, los niveles de felicidad que otorga el “tener más” son proporcionalmente menores y más efímeros cuanto más dinero tenemos. Un ejemplo fácil.  El primer coche me hará mucha ilusión; el segundo también pero ya no será un bombazo; el tercero será uno más y con el cuarto ya ni notaré la diferencia (te lo digo yo que tengo 5). Pasa exactamente igual con las casas, los viajes etc. Esta es la razón por la que la gente rica se vuelve loca, porque comprueban que aunque compren más y más hay un vacío que no llegan a llenar (y el apartado 5 de este post va también en honor a estas personas). Ni qué decir tiene que si sufres vacíos a nivel emocional o social, el dinero no los va a cubrir. Pero bueno, dejémoslo en tablas. El dinero hoy en día ayuda y es necesario para las necesidades básicas, por supuesto, pero la vida es algo más. Interesante artículo sobre dinero y felicidad […]

Rodri Hace 3 años

Está bien, los autores que cita como Lodeiro son ejemplo de que otro consumo es posible.
Pero echo de menos que se pida unas condiciones mínimas de vida para poder alcanzar esa felicidad, como por ejemplo propone la iniciativa por una Renta Básica.
Cuando tenemos esas condiciones cubiertas podemos plantearnos otras cuestiones.

Ivan aznar Hace 3 años

El dinero da la felicidad hasta cubrir las necesidades básicas, sin las cuales es muy difícil ser feliz.

Recóndita Hace 3 años

Hola!
Me gusta mucho. Explica perfectamente que no está vinculado con la felicidad. Da seguridad y más libertad, sí. Pero hay que saber administrarlo, ahorrar e invertir en uno mismo y para con los demás.
El dinero es importante en las áreas que funciona, pero no lo llena todo.
Si te sientes abundante, con lo que tengas, llegarás más lejos y será más fácil manejar más riqueza, siendo consciente de la cantidad que tienes y preocupándote en moverlo, ahorrar, invertir y seguir ganando. Me encanta ganar para dar. Me siento muy, muy bien para con los demás, porque siento abundancia en todos los aspectos, y sé que esa abundancia llegará a mí de nuevo, pues es un ciclo sin fin.
Es muy importante conocerse bien uno mismo y estar abierto y dispuesto a seguir aprendiendo para evolucionar. Si tienes seguridad en ti mismo, hasta serás rico económicamente si te lo propones y todo llega con firmeza y felicidad.
Gracias, Triodos, gracias también a todo el equipo de esta maravillosa banca y a los clientes con mentalidad de evolución para todos. Feliz semana.
Recóndita Rick.


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