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reportaje

La mini revolución que empezó en un piso compartido

Sobre una comunidad de personas que comparten sus ingresos

Sobre una comunidad de personas que comparten sus ingresos

Desde hace 20 años, siete personas gestionan sus ingresos en una sola cuenta. ¿Qué consecuencias ha tenido para ellas compartir el dinero sin peros?

Las protagonistas de esta historia son siete personas, siete tarjetas y una cuenta bancaria donde, a pesar de que no comparten parentesco, ingresan todo el dinero que ganan. Lo que suena a utopía es, para este grupo, una realidad consolidada que dura ya 20 años y a la que ellos llaman cooperativa de finanzas. Ahora lo cuentan en un libro.

Cuatro de estas personas participan en la experiencia desde sus inicios, a finales de los años 90, cuando compartían piso en Göttingen (Alemania). Ahora ya no viven en la misma casa, pero siguen compartiendo su dinero. Residen en distintos lugares de Alemania, algunos tienen hijos y otros no, y se dedican a profesiones tan variadas como la Medicina, el Periodismo o a gestionar una tienda de alimentación ecológica.

Tan revolucionario como sencillo

Uno de los protagonistas de esta historia es Jan, uno de los iniciadores, que sigue viviendo en Göttingen. La cooperativa de finanzas es para él como una familia elegida: “Cada uno está ahí por los demás, para toda la vida. Eso me da sensación de seguridad y me hace más libre en mis decisiones”.

Todo funciona en base a un principio simple: cada miembro realiza sus ingresos en la cuenta conjunta y también la utiliza para sus gastos. Cada seis semanas, el grupo se reúne un fin de semana para hablar. Comentan los principales gastos y necesidades. “El dinero se ha convertido en algo sin gran importancia para mí”, dice Jan. “Pienso más en mis necesidades que en si me puedo permitir algo”.

El hecho de reflexionar cada seis semanas hace que muchos gastos impulsivos no se lleguen a realizar y que se prioricen las necesidades reales. Pero Jan dice que sacaríamos una conclusión equivocada si pensamos que los miembros de la cooperativa ocupan más tiempo gestionando su dinero que otras personas. Por el contrario, considera que el encuentro periódico produce una liberación mental durante el resto del tiempo.

Otra manera de vivir

La iniciativa es, según sus participantes, una comunidad de personas que va más allá del dinero y tiene una dimensión emocional y humana. También con altos y bajos. Pero ¿cuál es el secreto para mantenerla con vida? Para Jan, las claves son la confianza, la apertura mental y una comprensión colectiva similar de lo que significa la solidaridad.

“Tan pronto como se te ocurre una reflexión, lo mejor es que la compartas con los demás”. Lo mismo vale para las necesidades: “Hay que comunicar las de uno y aceptar las del resto”. A partir de ahí, se trata simplemente de “ponerse en marcha”, recomienda Jan, que cree que enseguida se ve si una iniciativa así tiene visos de prosperar o no.

Visto desde fuera, parece que hace falta valor para formar parte de un proyecto vital como este. La valentía de intentar liberarse de ideas preconcebidas y asumir un concepto de vida diferente y radical. Más allá de lo personal, la experiencia puede tener un significado social. Según Jan, “es una especie de renta universal sin financiación pública”.

Texto: Michael Rebmann, publicado originalmente en Die Farbe des Geldes (publicación de Triodos Bank Alemania).

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Lucía Hace 2 meses

Esto, en nuestro país, sería una utopía…

cristina Hace 2 meses

¿Sabéis si el libro ha sido traducido a castellano?

Respondiendo a cristina
Triodos Bank Hace 2 meses

Gracias por el interés, Cristina. Por el momento, no ha sido traducido o, al menos, no tenemos constancia de ello. Esperamos que en algún momento pueda suceder y, mientras tanto, nos alegra conocer esta historia tan evocadora y que lleva a la reflexión gracias a nuestros compañeros de Triodos Bank Alemania. ¡Saludos!

Elia martin Hace 2 meses

Admirable

Isabel Hace 2 meses

Que en 20 años ese espíritu colectivo se mantenga independientemente de las individualidades de cada uno, dice mucho de esas siete personas que siguen con el cooperativismo como modelo de sus finanzas. Mi sincera felicitación.


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