Utilizamos cookies propias y de terceros para personalizar tu navegación. Si continúas navegando, aceptas su uso. Leer más.

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close

opinión

El clima necesita un cambio en la banca y sus usuarios con apoyo real de la Unión Europea

Por Kees Vendrik, economista jefe de Triodos Bank

Por Kees Vendrik, economista jefe de Triodos Bank

La Unión Europea no está logrando sus objetivos en su intento por ayudar a los clientes del sector bancario a comprender hasta qué punto es sostenible o no un producto financiero y responsabilizar a las entidades financieras de sus decisiones de inversión. Kees Vendrik, economista jefe de Triodos Bank, sugiere cómo reorientar la situación.

De forma positiva, la UE está elaborando una taxonomía financiera –es decir, una clasificación de las inversiones– en función de su grado de sostenibilidad ambiental. Sin embargo, en su forma actual, esta clasificación sólo conseguirá encarecer las inversiones sostenibles y no aportará la transparencia que los clientes necesitan sobre las inversiones no sostenibles.

Europa ha firmado el Acuerdo de París sobre el clima, que compromete a los gobiernos a conseguir que sus economías sean neutras desde el punto de vista del clima para el año 2050. Y, para poder lograrlo, es necesario dejar de destinar dinero a las inversiones basadas en los combustibles fósiles y otras actividades perjudiciales para el entorno, destinándolo en su lugar, por ejemplo, a energías renovables, a la eficiencia energética de los hogares y a puestos de trabajo y transporte sostenibles. Por ello, se ha puesto en marcha su Plan de Acción de Finanzas Sostenibles.

Europa está elaborando una clasificación pública de las inversiones financieras, para que los usuarios puedan saber, y por tanto elegir, adónde va su dinero, pero aún falta mucha transparencia y alcance en este desarrollo

 

Así, la UE ha demostrado voluntad de asumir su responsabilidad en la lucha contra el cambio climático y la desigualdad social. El plan mencionado debería orientar las opciones de inversión de los agentes financieros y los usuarios de banca.

Pero hasta aquí llegan las buenas noticias. Resulta que la taxonomía propuesta sólo se aplica a los fondos e inversiones que ya son sostenibles y que, por desgracia, son una parte muy pequeña del conjunto del mercado. Según el FMI y otros observadores, entre el 1 y el 2 % del mercado mundial de capitales está compuesto por productos que tienen un objetivo sostenible. El restante 98-99 % de los productos no son sostenibles y, por tanto, no estarían sujetos a la nueva taxonomía o categorización de las inversiones.

Al parecer, Europa no cree tanto en la necesidad de transparencia respecto al impacto ecológico y social de esas inversiones. Es como si nos hubiésemos olvidado de que todas las inversiones financieras tienen un impacto positivo o negativo en el mundo que nos rodea. Los bancos y los gestores de activos eligen cada día qué huella generan con el dinero de los ahorradores e inversores y, por tanto, por definición, no son neutrales.

Cerca del 99 % de las inversiones actuales no serían categorizadas: una oportunidad perdida ante la emergencia climática

 

Especialmente ahora que la urgencia de abordar la emergencia climática no deja de aumentar, los bancos y los gestores de activos deberían desempeñar un papel clave para intentar limitar el aumento de la temperatura por debajo de 1,5°C. No deberían seguir financiando nuevas actividades fósiles y, por el contrario, deberían acelerar su desinversión.

Sin embargo, bajo los actuales planes climáticos de la UE, un total de 29,7 billones de euros en activos gestionados en Europa pueden seguir financiando actividades basadas en combustibles fósiles y otras dañinas para el medio ambiente, sin que la taxonomía propuesta aporte ninguna transparencia sobre ello. Resulta muy complicado para las partes interesadas externas -como los ahorradores, los inversores, los gobiernos y los supervisores- comprobar qué es exactamente lo que esos fondos financian y cómo contribuyen a la emergencia climática.

Otro resultado perverso del actual debate sobre esta taxonomía es la creación de un conjunto diferente de normas para los fondos sostenibles, lo cual aumentaría la carga administrativa y, por tanto, los costes para los inversores que desean generar un impacto positivo en el mundo. Creemos que la UE debe crear unas condiciones equitativas, con normas y reglamentos similares para todos los actores financieros.

“No es momento de que las entidades financieras se escondan detrás de etiquetas y eslóganes, sino de optar por una política sostenible completa”

 

Por lo tanto, el sistema de clasificación debe aplicarse a cualquier proveedor de productos financieros y mostrar la imagen completa: las llamadas inversiones verdes (positivas ambientalmente), marrones (negativas) y todo lo que haya entre medio. Los ahorradores e inversores deben ser capaces de responsabilizar a su banco o a su administrador de activos por sus actuaciones. La taxonomía no debe penalizar injustamente a las entidades que ya están trabajando duro en el ámbito de la sostenibilidad.

Hacemos un llamamiento urgente a los ministros de Economía europeos, a sus representantes permanentes en la Unión Europea y a los miembros del Parlamento europeo para que diseñen una taxonomía de amplio alcance, que obligue a todas las instituciones financieras a identificar e informar sobre los riesgos ambientales y sociales de todos los fondos y actividades de financiación. Sólo entonces la UE podrá crear las condiciones para que el sector financiero asuma su plena responsabilidad en la lucha contra el cambio climático y la desigualdad social.

Y es importante ser claros también con el resto de operadores del sector de la banca y gestores de fondos: no deberían esconderse detrás de etiquetas y eslóganes, sino optar por una política sostenible completa. Es hora de mostrar el impacto ecológico y social de todas las actividades de financiación y utilizar la posición de cada uno para potenciar la viabilidad del planeta y la justicia social. Porque toda decisión financiera que se toma genera un impacto.

+ Conocer la propuesta de valor de la banca ética

¿Qué opinas sobre "El clima necesita un cambio en la banca y sus usuarios con apoyo real de la Unión Europea"?

Introduzca un comentario

Por favor, introduzca su nombre

Triodos Bank promueve un compromiso real de la banca para la COP25 Hace 1 semana

[…] + “No es momento de que las entidades financieras se escondan detrás de etiquetas y eslóganes ve… […]