¿Qué diferencia a la North West Mull Community Woodland Company (NWMCWC)?

La empresa se creó para comprar terrenos y empresas y generar beneficios para la comunidad circundante. Como nuestro nombre indica, la primera compra fue un bosque en el norte de la isla de Mull, en Dervaig. Este nos aporta ingresos a través de la venta de madera y ha creado muchas otras oportunidades para la población local. Hemos creado siete minifundios y una escuela forestal para ofrecer educación al aire libre. La regeneración del medioambiente es una de las prioridades de la comunidad local y replantamos los árboles talados con especies autóctonas.

Además, en 2018 apoyamos a la comunidad para comprar a un propietario privado la pequeña isla de Ulva, frente a la costa occidental de Mull. Allí trabajamos para reparar las viviendas y mejorar la infraestructura del muelle. Nuestra intención es rejuvenecer la vida en la isla, ofrecer una opción de retorno a las familias y crear un programa de patrimonio que cuente la historia de la gente y de Ulva.

Somos una empresa comunitaria, lo que significa que cualquier persona de la zona puede unirse y opinar sobre nuestros proyectos y prioridades. Ninguna comunidad de Escocia es igual a otra y esta empresa existe para satisfacer las necesidades locales, para ayudar a que las personas prosperen.

¿Qué reto inicial os llevó a poneros en marcha?

Todo se reduce a que las comunidades necesitan tener acceso a los recursos locales y poder sobre su uso. Al ser una isla remota, Mull se enfrenta a desafíos particulares, como falta de vivienda y escasas oportunidades de empleo. Hay una larga historia de acción comunitaria en torno al bosque de Dervaig y, como grupo de personas, la empresa puede hacer más con la tierra que un solo propietario para tratar de resolver estos problemas sociales.

¿Qué ha funcionado bien y a qué dificultades os enfrentáis?

El hecho de que el bosque de Dervaig, en la isla de Mull, y la isla de Ulva sean propiedad de la comunidad abre oportunidades y brinda a la gente la posibilidad de opinar sobre el futuro de su lugar de residencia, lo que es muy poderoso.

Nuestros retos son el tiempo que se necesita para hacer avanzar las cosas y el acceso a los conocimientos y recursos necesarios a nivel comunitario, donde mucha gente tiene que aprender sobre la marcha.  Se necesita lograr la aceptación de la comunidad, que lleva tiempo, y es importante que las decisiones se tomen no solo desde una perspectiva económica, sino también de acuerdo con su impacto cultural y ambiental.

¿De qué manera conectan vuestra visión y la nuestra, la de Triodos Bank?

Lo bueno de Triodos es su deseo de apoyar los beneficios sociales y ecológicos de lo que hacemos. Desarrollar una relación con el banco significa no tener que dar explicaciones a todas horas. Entendéis nuestra ética y compartís nuestros valores, lo que significa que sois capaces de apoyar nuestras acciones.

Operamos en un contexto difícil, en el que las empresas pueden tener dificultades, pero es muy agradable el hecho de que Triodos entiende nuestros objetivos más amplios, con flexibilidad y una mentalidad abierta.

¿Qué más queréis hacer en las islas?

En los próximos dos años queremos encontrar un inquilino para gestionar nuestras explotaciones agrícolas en Ulva, renovar las viviendas que ahora están desocupadas y ofrecer más viviendas tanto en Ulva como en los alrededores del bosque de Dervaig. Queremos mejorar los senderos de las islas y ofrecer un servicio permanente de guardabosques, para que los/las turistas puedan disfrutar del entorno. La replantación de las zonas de bosque previamente explotadas con la introducción de una mayor mezcla de especies autóctonas de hoja ancha y comerciales comenzará este año.

Las nuevas familias que lleguen a vivir aquí influirán en lo que ocurra y, al mismo tiempo, somos conscientes de que debemos equilibrar el aumento de la población y, por tanto, su huella de carbono, con la preservación del paisaje y el entorno único de Ulva. Trabajamos con otras islas de toda Europa (a través de la red europea de islas pequeñas) para elaborar un programa de transición energética limpia para la isla, que se incorporará a nuestros proyectos.

¿Qué impacto duradero os gustaría generar?

El objetivo a largo plazo de nuestra empresa es mejorar la calidad de vida de las personas que habitan la zona. Apoyarles para que sigan aquí y animar a la gente a volver, a crear empresas y a construir sus vidas en estas comunidades.

¿Cuál es tu motivación personal?

Me motivó unirme al proyecto Ulva la oportunidad de participar en algo potencialmente importante desde una fase temprana (Wendy se mudó a la isla de Ulva en 2019 para emprender el proyecto). Siento que tengo un papel que desempeñar en la configuración del futuro de la isla en nombre de la comunidad en general y que puedo ayudar a dar vida a algo que, de otro modo, no existiría. Es un trabajo que tiene un propósito y habla de mis valores personales. Me siento muy privilegiada por hacer el trabajo que hago y ver el impacto que conseguimos a diario.

 

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Fotografías de Bas Berkhout.