Reparaciones en casa

La mayoría de las personas rara vez hacemos pequeños trabajos u obras en casa, pero ¿quién no tiene una caja de herramientas – aunque sea mínima- y una escalera?

Puedes evitarlo y cuando lo necesites, las Bibliotecas de las cosas son una opción estupenda. En Barcelona se inauguró la primera en 2020. Consiste, básicamente, en un lugar donde vecinos y vecinas pueden alquilar utensilios para su uso puntual. Así pueden disponer, por ejemplo, de un taladro para usarlo un día concreto. Según algunos cálculos, se estima que esta herramienta, en toda su vida útil, se utiliza de media solo unos 15 minutos.

Otra idea es elegir la vía colaborativa. Por ejemplo, que cada comunidad de vecinos disponga de una escalera a disposición de sus residentes. Y esta solución es extensible a la de equipar una caja de herramientas comunitaria.

Con qué nos vestimos también cuenta

La ropa es otro de los productos estrella en cuanto a acumulación se refiere. En general, tenemos mucha más de la que utilizamos y, no olvidemos que el sector de la moda es uno de los que más impacta medioambientalmente en el planeta. También en este caso, cada vez hay más alternativas.

Por un lado, lo mejor sería adquirir solo aquellas prendas que realmente necesitemos. Y en la que compras, el impacto será uno u otro en función de la opción que elijas. Por ejemplo, al adquirir moda sostenible de marcas como Ecoalf, cliente de la banca ética..

También contamos cada vez con más opciones de upcycling, la transformación de residuos en nuevos objetos de valor. Es el caso de otras dos iniciativas que han contado con financiación de Triodos Bank: By my Eco y Van Hulley. Ambas, aparte de dar una vida nueva a textiles viejos, incorporan una vertiente social que da oportunidades a personas en situación de riesgo.

Con las manos en la masa

Otro tipo de objetos de uso muy circunstancial que tenemos en casa son algunos pequeños electrodomésticos para cocinar, como una yogurtera, una panificadora, o una máquina para hacer pasta, entre otros.

Si los utilizas con asiduidad puede tener sentido tener uno, pero, si no, te encontrarás con una máquina más que ocupa sitio, coge polvo y en algún momento se convertirá en un desecho innecesario.

En casos así, una buena alternativa es, de nuevo, compartir. Para eso ya hay aplicaciones como ¿Tienes sal?,un proyecto nacido en Madrid, y ahora presente también en Valencia y Barcelona, que pone en contacto a personas de un mismo barrio que quieren charlar, intercambiar cosas y favores o hacer recomendaciones.

Y si además contamina…

Según la DGT, en 2019 el parque de vehículos en España era de 34,4 millones. Pero algunos estudios apuntan que, de media, estos vehículos pasan el 97 % del tiempo aparcados. Teniendo en cuenta este último dato, ¿de verdad necesitamos tener un coche en propiedad? Quizá sería mejor alquilarlo el día que realmente vayamos a usarlo. Además, cada vez hay más alternativas de apps de vehículos compartidos, soluciones cómodas, eficientes y que, además, permiten reducir el enorme impacto medioambiental producido por las emisiones de millones de coches.

Y si de reducir las emisiones se trata, los vehículos eléctricos cada vez tendrán un mayor peso en el parque automovilístico. La legislación ya contempla prohibir los coches más contaminantes, pero iniciativas como la de Silence, también cliente de Triodos Bank, llevan más de 10 años de impulso del mercado del vehículo eléctrico. Sus motocicletas son silenciosas y no emiten elementos contaminantes.

A la hora de usar empresas de mensajería, también puedes tener en cuenta la huella de carbono. Existen opciones, como la de nuestro cliente Ecomensajeros, en Murcia, que ofrecen su servicio en bicicleta, y así reducir al mínimo su impacto.

Una nueva vida para los residuos

Y cuando algunas de esas cosas que hemos acumulado se convierten en residuos, también se puede hacer algo al respecto. Existen proyectos como la Fundación Deixalles, en Baleares, que trabajan para reducir su impacto ambiental. En su taller, en el que trabajan personas en situación de exclusión social, recuperar y transforman muchos desechos. Hasta el 77 % de lo que se recoge puede ser reutilizado. Los productos que fabrican se pueden adquirir en su centro de atención al público. Comprar productos reutilizados o de segunda mano también es una forma de contribuir.

¿Qué otras cosas creéis que tenemos sin necesidad? ¿Conoces otras alternativas? ¡Comparte en los comentarios y ayudémonos!