Eres abogado y también autor de guiones como el de África, un canto a la paz. ¿Cómo entraste en contacto con el mundo de la cultura?

Las artes escénicas siempre me han gustado. Me interesaron desde pequeño y he colaborado con proyectos desde los 17 o 18 años de edad, pero aun así me decidí a estudiar Derecho. Algunos de los compañeros y compañeras de afición pasaron a dedicarse plenamente a las artes enseguida, pero yo no volvía hacerlo hasta los 38 años. Me estrené con un musical infantil y después entré de pleno y me uní al Grupo Meg, una empresa dedicada a la producción artística y cliente del despacho donde trabajo. Ahora combino el ejercicio del derecho, que en realidad es un escenario más, con las artes escénicas.

África, un canto a la paz es una producción en un formato “nunca antes visto” según tus propias palabras. ¿En qué consiste esta “Ópera Pop Teatro Arena”?

África es un híbrido entre una ópera convencional, más por la grandiosidad que por el género lírico, y el teatro clásico, con planteamiento, nudo y desenlace. Además incorpora la música pop-rock. También es un espectáculo en 360 grados, con un escenario de 26 metros de diámetro, que es a su vez una pantalla de proyección, con público alrededor.

¿Cómo surge la idea de esta obra?

Tras haber llenado todos los grandes escenarios de Valladolid con nuestras obras, pensé en hacer algo aún más grande. Y lo siguiente más grande era una plaza de toros, así que nos lanzamos a ello con la plaza de Arroyo de la Encomienda en mente.

Además, con el hilo conductor de la paz, que me parece el valor universal que reúne más consenso. Quería escribir sobre este tema, harto de tanto conflicto en el juzgado.

Entre actores, bailarines/as, coro, músicos/as y artistas de circo serán más de 60 los y las profesionales que entrarán en escena. ¿África, un canto a la paz es una oportunidad también para dar visibilidad la diversidad de las formas artísticas?

No solo para darles visibilidad, sino para mostrar la belleza de ponerlas juntas. El formato híbrido es muy espectacular y también muy comercial, apto para gente no acostumbrada a los espectáculos culturales. Creo que es una puerta de entrada a la Cultura, como un catálogo de artes escénicas para elegir la que te guste más.

¿Crees que a través de la Cultura se puede transformar a la sociedad en positivo, más allá del entretenimiento?

Creo que solo hay dos vías para transformar la sociedad. La que parte de las unidades más pequeñas, las familias o individuos, y la de la educación y la cultura.

Creo que desde el sector cultural tenemos una responsabilidad grandísima con las personas adultas, pero sobre todo con los niños/as, a quienes podemos transmitir valores. África, un canto a la paz es un espectáculo para mayores de 7 años. Y no sé si con él llegaremos a parar algún conflicto, que sería lo que más nos gustaría, pero me conformo con que dos hermanos/as que no se hablan desde hace tiempo se remuevan con la obra y decidan retomar su relación. Cosas como esta creo que van a suceder y la obra no dejará indiferente a nadie.

Iniciáis vuestro camino en Valladolid y continuáis por Leganés. ¿Qué papel tiene vuestra iniciativa para dar vida a la cultura local y no siempre en las grandes capitales?

La clave es que creamos empleo y todo el elenco es de Valladolid. No existen iniciativas de esta envergadura para dar trabajo a tantos artistas y técnicos/as, además de personal de taquilla, acomodación, etcétera. Es un proyecto que puede dar un empujón a ciudades como Valladolid, donde dinamizamos a casi la mitad del personal dedicado a las artes escénicas.

En el contexto de la obra, hay en marcha un proyecto pedagógico que promueve el fin de los conflictos y la búsqueda de la paz, con la participación de niñas y niños en el espectáculo. ¿Qué importancia tiene para vuestra iniciativa?

El 50 % del peso. Sin esa parte no existiría el proyecto. Habrá unos 180 niños y niñas por actuación, a los que ofrecemos una inmersión en las artes escénicas. Es un programa formativo, con un casting (preselección) no eliminatorio. Ofrecemos seis sesiones formativas con contenidos por la paz, una parte para entender el guion de la obra y otra con nociones sobre canto o baile.

Estos niños y niñas tienen una participación trascendental y espectacular en la obra e intervienen en un momento muy emotivo. Su colaboración supondrá que en algunos momentos habrá más de 200 personas sobre el escenario.

Me parece esencial que las y los más pequeños transmitan la paz, que es, básicamente, lo que hacen en la obra.

¿Qué relevancia tiene contar con la colaboración de una entidad como Triodos? ¿En qué medida compartimos valores, desde vuestro punto de vista?

En Triodos hemos encontrado, al igual que con la combinación entre arte y pedagogía, a una entidad financiera que nos aporta equilibrio. Por un lado, nos ayuda con la financiación de la obra, lo que es clave para que salga adelante. Y, por otro, apoya los valores de cultura, educación o sostenibilidad que defendemos.