Esto, que forma parte de nuestra misión, se puede cuantificar. Durante los primeros 6 meses del año teníamos activos préstamos en el área de Arte y Cultura por un valor de 145,3 millones de euros, un 27 % más que a cierre de 2020. Esta cifra suma lo que podría llamarse la actividad normal del sector y la extraordinaria provocada por la pandemia y canalizada, en buena parte, a través de préstamos ICO, la línea Covid con CreaSGR y la labor de “facilitación” que emana del resto de convenios sectoriales que mantenemos con entidades y organizaciones de este ámbito.

Hemos hablado con María Coronado, la responsable sectorial en Triodos Bank, cuya vinculación con la cultura va más allá de apoyarla desde la vertiente financiera porque hasta se ha dedicado a ella desde encima de las tablas.

Durante la entrevista el cine cobra especial importancia. ¿Por qué? Porque vuelve el Festival de San Sebastián y Triodos Bank España se asocia de nuevo con el evento, a través de un encuentro con profesionales y, por qué no decirlo, amigos y amigas.

Desde tu experiencia, ¿qué tipo de apoyo necesita el sector cultural ahora mismo (situación pandémica) en España?

Para ofrecer una respuesta precisa, dividiría este apoyo en dos escenarios.

Por un lado, está claro que hace falta acompañar a las empresas y los espacios culturales en lo relativo a la pandemia. Teatros, museos, cines, festivales en general, conciertos, artistas, técnicos, compañías… Son sujetos que necesitan apoyo, de manera significativa, y a los que pienso que las administraciones públicas deberían prestar especial atención, así como conocer perfectamente sus necesidades. Se trata de ofrecer soluciones individualizadas y no “café para todos/as”, porque no tiene nada que ver la situación, por ejemplo, de una compañía de teatro con la de un cine. Hasta ahora se han llevado a cabo algunas acciones, pero no son suficientes. Y menos si tenemos en cuenta lo que ha ocurrido en otros países de Europa, en los que el apoyo estatal ha sido mayor. Hay que tomar medidas y también sensibilizar.

Por otro lado, en lo referente al sector audiovisual, debe ponerse énfasis en que el proyecto anunciado de convertir a España en un Hub Audiovisual llegue a buen término y que cumpla con todo lo previsto, con las opiniones y necesidades de toda la industria sobre la mesa, para su buen cometido y servicio. Es una oportunidad que debe ser bien aprovechada.

Además, hay que mejorar los incentivos fiscales y el marco regulatorio para productoras de inversión nacional y para la atracción de rodajes internacionales. También es importante ampliar las dotaciones de las Comunidades Autónomas y contar con la colaboración de los operadores digitales.

Por último, y sobre las industrias creativas, es necesario brindar apoyo a todas las disciplinas en sus necesidades singulares, con el foco en los talentos creativo y técnico, así como a la actividad empresarial. Además, creo que promover la formación, profesionalizar la gestión empresarial y aportar visión estratégica son aspectos clave.

¿Crees que habrá un cambio de paradigma para el cine, a la salida de la pandemia? Integración definitiva de plataformas digitales en la industria, estrenos simultáneos en streaming y salas de forma habitual…

Sí, el sector ha experimentado un cambio. No significa que vayan a desaparecer las salas de cine, sino que la actividad se reubicará y se modelará también en torno a una realidad que ha cambiado con, por ejemplo, la irrupción y crecimiento de las plataformas digitales durante la pandemia.

Entre las salas, prevemos que las que mejor se adaptarán estos cambios son las urbanas que atraen a público de perfil “cultural creative”, donde se suele programar más cine de autor. También creo en aquellas salas que ofrecen soluciones tecnológicas innovadoras que incluyan por ejemplo 4DX (experiencias sensoriales) o que ofrezcan la posibilidad de cenar mientras ves una película. En definitiva experiencias que no puedes disfrutar en tu casa, creadas para que el espectador se identifique más con el protagonista y viva más intensamente la trama.

Iniciativas como Phenomena, un espacio de Barcelona con el que hemos trabajado mucho en Triodos Bank, se adecuarán igualmente. Además de disponer de una tecnología puntera, organiza reestrenos de clásicos que llaman mucho la atención a las personas a las que les gusta el buen cine.

Algunas de las ideas anteriores esto pueden provocar, sin embargo, que se amplíe la brecha de quién se puede permitir ir al cine ya que los precios, presumiblemente, se incrementarán.

¿Por qué el trabajo de Triodos Bank, en este caso, es diferenciador?

Una respuesta corta pero repleta de contenido es que la cultura está en nuestra esencia, en la misión y los estatutos del banco. Financiamos la cultura como medio para mejorar la calidad de vida de las personas, que es uno de nuestros objetivos más claros e importantes como banca ética.

Por otro lado, los profesionales que integramos el área en Triodos Bank nos formamos de manera continua, estamos al día y muy especializados tanto en la cultura, como concepto global, como en sus necesidades de financiación. De hecho, el propio sector nos ve como una referencia, en parte porque somos capaces de adaptarnos, de manera ágil, a los cambios que se producen.

María Coronado, responsable del sector cultural en Triodos Bank España.
María Coronado, responsable del sector cultural en Triodos Bank España.

De vez en cuando asoma la polémica por las ayudas públicas al cine. ¿Cuál es el valor del sector audiovisual, y del cultural en general, para un país?

Su valor cualitativo es incalculable, no solo por las historias que cuenta sino por lo que aporta a la marca y la reputación de España. La cultura enriquece la sociedad y genera catarsis. Y el cine, el de Almodóvar y otras personas reconocidas por ejemplo, funciona prácticamente como embajadora ante el mundo.

La industria del cine también genera empleo. La estadística de 2020 quizás no sea la más adecuada, por cómo afectó al sector la pandemia del coronavirus, pero en 2019, alrededor de 76.000 personas trabajaron en la industria audiovisual según el Anuario de Estadísticas Culturales 2020 del Ministerio de Cultura y Deporte (que incluye en la misma categoría cine, vídeo, radio y televisión). PWC preveía que el empleo que iban a crear las empresas exclusivamente del mundo cinematográfico en 2020 iba a superar los 18.000 puestos, pero esta estimación se truncó. En todo caso, su aporte al PIB nacional, también en cifras precovid, era del 3 %.

No olvidemos, además, su transversalidad. Pensemos en el turismo, por nombrar solo una sinergia, y cómo Juego de Tronos, por ejemplo, provocó aluviones de visitas a las zonas en las que se grabó o lo que supuso en el mismo sentido Vicky Cristina Barcelona para la ciudad, tras el estreno de la película.

Triodos Bank tiene convenios con varias entidades para facilitar la financiación a iniciativas culturales. CREA SGR, Elkargi, Institut Català de Finances o Cultural and Creative Sectors Guarantee Facility of the European Investment Fund son solo algunos de ellos, pero hay más. ¿Nos cuentas cómo benefician estos acuerdos, de manera directa, a las empresas culturales?

Estos convenios son muy relevantes porque permiten incrementar el volumen de financiación al sector cultural al fortalecer las estructuras de garantías. Es decir, nos permiten redirigir más flujo de financiación a las empresas, llegar más lejos lo que, en última instancia, redunda directamente en el número y calidad de los proyectos que salen adelante.

¿Cómo es la experiencia de una profesional del mundo de la cultura como tú a este lado de la cultura, tan importante, como es el de la financiación?

Yo diría que mi experiencia se traduce aquí en sensibilidad con el sector, que me permite acercarme de una manera diferente a los proyectos con los que entramos en contacto. También ayuda a que realicemos “trajes financieros a medida”, en una industria en la que no hay dos proyectos iguales.

La sensibilidad de las personas del área de Cultura de Triodos Bank, tiene reflejo en el lenguaje común que hablamos con los profesionales culturales en general y con los audiovisuales en particular. Nuestro diálogo con las productoras, quizás por esto mismo, es muy fluido.

Además, y esto es muy importante cuando hablamos de financiación, entender bien el sector nos ayuda a mitigar riesgos.

A veces, en el cine se escuchan reacciones de sorpresa en la parte de créditos de “Con el apoyo de” y “Con la financiación de”. Las películas necesitan muchísimos institutos, entidades y bancos para obtener los fondos necesarios. ¿Los y las cineastas temen más el momento de buscar financiación que el creativo?

[Risas] En realidad, las que más temen ese momento son las productoras. Son las que buscan la financiación, cuyo proceso muchas veces se me asemeja a un puzle en el que cada pieza es una institución, una entidad, un banco… Aprovecho esta pregunta para reconocer el trabajo de productores y productoras, que están ahí desde el minuto 0 de un proyecto hasta mucho después del estreno. Su labor no termina hasta que no se cancelan los préstamos, años después de que una película, por ejemplo, pase por el cine.

Y más allá del cine, ¿cómo ves la situación de otros ámbitos del sector cultural que también apoya TB, como el teatro, la literatura o el arte?

Antes de entrar en eso, me parece importante apuntar que, dentro del área audiovisual, la producción de contenidos va bastante bien, pero no tanto la exhibición. Esto es importante apuntarlo. Los cines han vivido y viven un auténtico temporal. Respecto a la parte de contenidos, destacaría su agilidad a la hora de adaptarse a un medio hostil con ejemplos como Relatos de confinamiento, Diarios de cuarentena y En casa, que son series grabadas por los actores y actrices, en sus casas y con un móvil, cuando las restricciones de movilidad eran más extremas.

En épocas de crisis la cultura y el arte son incluso más necesarios, y la gente los demanda y responde a las propuestas. Nos podemos fijar en el éxito del teatro y los conciertos con total respeto por las normas. Hay ganas de este tipo de experiencias que, desde el punto de vista económico, sufren por la reducción de aforos.

La cultura son emociones. Y esto, después del de la fractura social que ha supuesto la Covid-19, es más relevante que nunca. El teatro y el arte absorben rápidamente lo que pasa y lo ponen sobre las tablas (o en una expresión plástica), en un proceso de transformación que lo hace digerible. Es una terapia, un éxtasis que inspira, reconforta y sana.

En cuanto a la actividad editorial, hemos comprobado que, a pesar de las dificultades, se ha mantenido con buenos números durante la pandemia y ha ofrecido otras maneras de expresar emociones, narrativas e historias.

De la industria musical podemos decir que, aunque se encuentra bastante afectada, se ha adaptado lo mejor que ha podido a la espera de que la situación mejore.

¿Cómo vas a vivir este Festival de San Sebastián?

Voy a vivir la vuelta con mucha ilusión después del parón que experimentó el festival el año pasado. Además del componente puramente cultural, los festivales tienen otro social que es imprescindible y que este año, con cuidado, volveremos a alimentar entre todos y todas. También nos permiten dar continuidad a nuestro trabajo y apoyar in situ a nuestros clientes.

En Triodos Bank, este otoño movilizaremos mucha actividad en el País Vasco, un territorio con más de 15.000 empresas de las industrias culturales. ¿Qué mensajes les das para animarlas a participar en el encuentro que celebraremos en septiembre?

Les diría que se acerquen, y por dos motivos muy sencillos. Nos veremos, nos reencontraremos y compartiremos un vino con aquellos y aquellas profesionales a los que ya conozcamos. A los y las que no, les contaremos lo que hacemos y cómo podemos acompañarlos en este camino tan apasionante de la cultura y escucharemos sus necesidades.