La sostenibilidad está de moda. Ahora es “guay” usar productos fabricado con materiales reciclados o movernos en bici pero, ¿hasta qué punto lo hacemos por convicción? Hablemos del “ecopostureo”.

Cuando, a título individual, elegimos un servicio o un producto tenemos mucho más poder del que creemos. Consumir local, sostenible, de temporada o en el pequeño comercio dice mucho de nosotros. Y pasa lo mismo si usamos el transporte público o nos desplazamos a pie o en bicicleta en lugar de al volante de nuestro coche. Estas pequeñas elecciones de nuestro día a día tienen un impacto enorme si unimos el esfuerzo de unas y otros.

Y, claro, es genial comprar solo moda sostenible o tomarnos un café de comercio justo y en un vaso de cartón reciclado. Pero ¿y si antes pensamos, por ejemplo, si realmente necesitamos esa pieza de ropa o si llevamos una taza reutilizable para rellenarla con café en cada mañana? Estas pequeñas decisiones son clave para dar un paso al frente en sostenibilidad y no quedarnos en el ecopostureo.

¿Contenido o continente?

Muchas empresas se han sumado a la ola verde al fabricar los packagings de sus productos con materiales reciclados o utilizar bolsas biodegradables. Pero, ¿tienen realmente en cuenta el impacto de todo el ciclo de sus productos? No siempre. Aun así, encontramos buenos ejemplos de marcas que sí lo hacen, como Ecoalf, que elabora ropa de materiales 100 % reciclados y trabaja con banca ética.

Medir la huella de carbono

Algunas empresas que hacen publicidad sobre sus inversiones en energías verdes o la transformación de sus espacios hacia la sostenibilidad. Muy bien, pero si en su actividad del día a día no velan de verdad y de forma integral por el cuidado de las personas ni al planeta. Estaríamos ante un claro caso de greenwashing.

Las entidades financieras, por ejemplo, hemos incrementado significativamente, como sector, la inversión en energías renovables y en sostenibilidad, pero esto no sirve de nada si al mismo tiempo se incrementan también la realizadas en energías fósiles u otros sectores altamente contaminantes. No es el camino que nos conducirá a la neutralidad de emisiones necesaria en este contexto de emergencia climática. En Triodos Bank, desde nuestro nacimiento, solo invertimos en energías limpias y en sectores con impacto social y medioambiental positivo. Es parte fundamental de nuestra esencia y de nuestra misión como banco.

En este sentido, es muy importante la medición de la huella de carbono en el sector financiero, sobre todo la de sus carteras de préstamos e inversiones (más del 90 % de las emisiones totales), práctica en la que en Triodos Bank también hemos sido pioneros, y ya por segundo año consecutivo medimos e informamos sobre el 100 % de nuestras emisiones.

Inversión de impacto

También podemos contribuir al cambio positivo desde nuestras decisiones de inversión. La denominada inversión de impacto, dentro de la llamada ISR (Inversión Socialmente Responsable) es la que supone todavía un paso más relevante en este ámbito. Su principal diferencia radica en la intencionalidad. Es decir, el impacto de las empresas es el primer criterio de selección en la configuración de los fondos y las carteras, y a partir de ahí se analizan su riesgo y su rentabilidad, para que sean ventajosos para las personas inversoras y con conciencia en todos los sentidos.

La inversión de impacto moviliza el poder creativo y transformador del dinero para facilitar el cambio y acelera la transformación positiva de la sociedad y el planeta. También hace posible que empresas que ya forman parte del ámbito de la sostenibilidad (energías renovables, alimentación ecológica etc.) y otras en proceso de transición tengan más capital.  Y, por supuesto, genera un impacto mayor, a través de la acción combinada de la financiación y de la inversión sostenible para lograr así el cambio en menos de 10 años, y cumplir con la Agenda 2030 y los objetivos del acuerdo de París.
En definitiva, cada una o uno de nosotros, puede tomar decisiones de inversión a partir de criterios de sostenibilidad y con el objetivo de incrementar el impacto de su inversión, más allá de la rentabilidad individual, en beneficio de las personas y del planeta.

Eso sí que está lejos del ecopostureo. Es una postura ante el futuro del mundo y de la sociedad.

Estas son las propuestas de Triodos Bank para reiniciar la economía.