Las sorpresas empiezan cuando averiguo que Joan Riera, director de la iniciativa, viene del mundo del teatro y las ONG, no de la carpintería. Ahora ha logrado unir su pasión por el arte y lo social con la sostenibilidad ambiental.

Joan Riera, promotor de Moments de Fusta

Moments de Fusta crea productos completamente personalizados, hechos a medida, para lo que cuenta con carpinteros profesionales que dan formación sobre técnicas y supervisan el acabado.

“Trabajar con madera reciclada puede ser incluso más costoso que moldear madera nueva”, cuenta Joan, que también utiliza restos de obra.

Cuando en el taller necesitan adquirir algunas piezas nuevas para completar un producto, las compran solo de madera certificada.

Personalizado, que viene de personas

Pero lo más valioso que ofrece el taller de Joan es una oportunidad para personas de 50 o más años que han perdido su trabajo y que tienen muy difícil reengancharse en el mercado laboral actual. Esta es la misión para la que la organización nació hace cinco años.

La plantilla saca adelante pedidos de hasta 5.000 piezas, sobre todo para hoteles: carritos, bandejas, jaboneras, etc. Cualquier estilo, formato o medida se hace posible a partir del trabajo personalizado. Por ejemplo, hace poco crearon una mesa muy especial para un colegio. Permite a los más pequeños descubrir los tipos de minerales, tocarlos y verlos de cerca.

Y es que de la madera puede surgir cualquier objeto: un reloj, un juguete, una postal, una lámina… o el altavoz para el móvil que os comentaba y que fue la sensación de Moments de Fusta en las pasadas Navidades. Todo es posible.

Altavoces de madera reciclada

Joan y su equipo trabajan en un antiguo taller de 4.000m2 que utilizan junto a otras entidades y asociaciones en Mataró, Barcelona. Tanto el espacio como las herramientas son compartidos, así como las salas de reuniones o despachos y las zonas para descansar o comer.

Una mesa escolar para observar minerales

Nuestro casi inclasificable emprendedor me cuenta que se siente a gusto en este lugar tan especial, en el que hay desde una escuela de circo hasta un huerto urbano abierto a los vecinos.

En definitiva, la pasión por el arte, la carpintería o cualquier otro ámbito con foco en lo humano puede generar un impacto positivo en la sociedad y Moments de Fusta es un ejemplo más que lo confirma.