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Reportaje

Aceite ecológico 2.0

Producción de calidad y que cierra el círculo, con energía obtenida del hueso de la aceituna

Producción de calidad y que cierra el círculo, con energía obtenida del hueso de la aceituna

En el olivar del Cortijo de Suerte Alta se unen tradición familiar y respeto del medio ambiente. Además de producir aceite ecológico de calidad, su almazara tiene un diseño bioclimático pionero, que ha sido premiado como el mejor de España.

El aceite de oliva forma parte de la gastronomía española desde siempre. Su origen se remonta a más de seis mil años en las orillas del mar Mediterráneo donde, según cuenta la leyenda, la diosa Atenea hizo brotar un olivo del suelo con la punta de su lanza. Un poco más al oeste y ya en 1924, la familia Heredia, conocedora del valor del aceite, decide dedicarse al cultivo y producción de aceite de oliva en el Cortijo de Suerte Alta, a orillas del río Guadajoz junto al pueblo de Albendín, en Córdoba. El aceite que produce, elabora y embotella procede solo de aceituna de la finca, siendo un 80% olivar centenario plantado por los abuelos.

La agricultura ecológica no es un tipo de labor arcaica sino la más actual y sofisticada que se puede hacer

“Se plantaron olivos que de forma tradicional han convivido en la zona de Baena. Los aromas y sabores frutados propios del picudo y hojiblanco se unen a la estabilidad del picual, entremezclados, como era costumbre de la época, para favorecer la polinización y controlar la vecería”, explica Manuel Heredia, nieto y actual promotor del cortijo.

Desde 1996, su aceite cuenta con certificación ecológica, libre de residuos procedentes de herbicidas, insecticidas y abonos químicos. “El concepto de ecología es un reto a la calidad, matiz, atención y equilibrio del aceite. La agricultura ecológica no es un tipo de labor arcaica sino la más actual y sofisticada que se puede hacer”.

Desde 1996, su aceite cuenta con certificación ecológica, libre de residuos procedentes de herbicidas, insecticidas y abonos químicos

Pero no es oro todo lo que reluce. Una de las dificultades de la zona es la baja pluviometría media, por lo que se vuelve fundamental minimizar pérdidas de humedad en el terreno. Para ello, “el criterio básico es realizar un laboreo mínimo para evitar dañar las raíces superficiales encargadas de absorber la escasa humedad. Además, fomentamos la formación de una cubierta vegetal autóctona que cubra el terreno durante el periodo húmedo del año, lo que también favorece la producción de matices en el aceite de oliva virgen extra obtenido”, detalla Heredia.

Toda la labor y cuidado, desde el árbol hasta la botella, lo realiza un equipo de personas formado a lo largo de veinte años con gran experiencia y dedicación, como la familia “Los Mencianos”, que llevan varias generaciones. “Se realiza una recolección temprana para obtener la aceituna en su momento óptimo de maduración, siempre directamente desde el árbol, molturando en frío por procedimientos exclusivamente mecánicos y decantación posterior. El transporte a la almazara es inmediato, lo cual evita pérdidas de tiempo y de calidad”, indica el promotor.

Almazara bioclimática

Su conciencia ecológica se refleja también en la almazara, construida en 2006: “Estamos especialmente orgullosos de haber conseguido el equilibrio energético entre consumo y gasto, gracias al diseño bioclimático de la almazara y a través de un sistema térmico de ventilación de cámaras, pantallas vegetales, colectores solares fotovoltaicos y la recuperación del hueso de aceituna como biocombustible para el molino”.

La almazara recupera como biocombustible para el molino de aceite el hueso de aceituna

La edificación está adaptada al terreno para integrarse en el conjunto del cortijo, enterrado parcialmente y protegido con pérgolas, pantallas vegetales y paneles de energía fotovoltaica. El sistema de cámaras de aire ventiladas pasivamente mantiene el interior a una temperatura estable sin consumo alguno de energía, incluso en pleno verano. La energía generada por los paneles solares, junto con la biomasa, equivale al total de la energía consumida en el molino y la finca durante todo el año, con lo que se consigue un equilibrio energético que cierra el ciclo productivo. Triodos Bank ha concedido financiación a Cortijo de Suerte Alta para la plantación de un nuevo olivar ecológico de 105 hectáreas y para liquidez en su actividad.

Texto: Penélope Saralegui Durán

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